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Mesa Iberdrola: Los retos del arbitraje en el S.XXI

La mesa redonda estuvo moderada por Carlos López Blanco*, quien antes de arrancar el debate delineó los aspectos clave a tratar. “Ya que son muchos los retos que tiene el arbitraje plateados en el siglo XXI en un mundo global y digital, yo me voy a centrar en tres”, matizó. Carlos quiso centrar el debate en la tecnología, las nuevas formas de arbitraje y las PYMES.

Antes de entrar a debatir el tema central, Carlos invitó a dos de los tres invitados a hacer balance de estos últimos años del arbitraje en España y preguntó si el arbitraje, según su opinión, ha llegado a colmar expectativas.

Elena Otero-Novas, presidenta de la Corte Española de Arbitraje, explicó que si bien en el plano institucional y de entramado legal, España ha avanzado lo suficiente ya que contamos con las prácticas y protocolos más avanzados estando por lo tanto capacitados para llevar arbitrajes nacionales e internacionales. Queda, sin embargo, trabajo que hacer para consolidar el arbitraje en España a nivel doméstico. Elena advirtió que desde su punto de vista queda mucho camino por recorrer si queremos acercar el arbitraje al usuario medio, las PYMES, “queda mucho esfuerzo por acercar el arbitraje a las empresas y la vida cotidiana de las empresas, al día a día de las empresas”. Elena indicó que esto requiere un esfuerzo de ilustración de las ventajas del arbitraje. Además de entendimiento y transparencia para generar confianza.

En este sentido y respecto a esta cuestión, la segunda ponente, Urquiola de Palacio, también señaló la importancia de la educación y la divulgación a todos los niveles.

Urquiola indicó que al hacer balance del siglo XXI es importante no olvidar que, si bien tenemos instituciones arbitrales de más de 30 años de existencia, aún no hemos conseguido implementar el arbitraje en la cultural jurídica.

“Si vemos las estadísticas del número de asuntos que llegan al arbitraje con respecto a los asuntos que se plantean ante los tribunales es francamente de llorar … Las grandes empresas están muy habituadas a acudir al arbitraje, entre otras cosas, porque en el ámbito internacional nadie se plantea no irse al arbitraje, precisamente porque todos buscan un foro neutro y para buscar un foro neutro lo mejor es irse al arbitraje, pero todavía en el ámbito doméstico nos encontramos con que la gente no lo conoce” explicó.

Urquiola recalcó que el arbitraje no se conoce todo lo que se debiera incluso dentro del ámbito de los profesionales del derecho. Existe y ha existido un vacío o ausencia de la materia en los programas educativos de las universidades tanto en las licenciaturas como en los grados. Este vacío ha generado un desconocimiento que dificulta el acercamiento y la divulgación. Urquiola insistió que se debe educar al tejido empresarial y a las generaciones de juristas venideras si queremos que el arbitraje se haga hueco y tenga la presencia que buscamos en la práctica.

A continuación, Carlos López Blanco quiso plantear otra pregunta a Elena Otero-Novas y Urquiola de Palacio: ¿Cómo habéis gestionado la situación excepcional que ha supuesto el confinamiento como consecuencia de la pandemia y cómo ha afectado esto a vuestra actividad?

Elena explicó que, en la Corte Española de Arbitraje, primero hubo un cierto parón debido a la gravedad y al shock del momento. Como medida cautelar para garantizar todos los derechos de las partes se pensó en suspender todos los procesos. Tras la suspensión, apuntó Elena, se ha pasado a un modo híbrido en el que se realizan audiencias presenciales y digitales acogiéndose a lo que las partes y los árbitros, así como el procedimiento van demandado.

Por otro lado, Urquiola, expuso que en el seno de la Corte de Arbitraje de Madrid la estrategia fue distinta ya que ella y el secretario de la corte, Dámaso Riaño, tras deliberar creyeron conveniente dejarlo en manos de las partes. Para ello, emitieron una propuesta general invitando a los árbitros a que interpelaran a las partes para que estas decidieran si querían suspender el procedimiento o continuarlo de acuerdo con el calendario previamente acordado. Esto resultó en la suspensión del 50 % de los casos. Sin embargo, el 50 % restante empezó a retomar actuaciones al cabo de dos semanas hasta alcanzar la reactivación total a principios de junio.

Urquiola también afirmó que la audiencia virtual ahora en la Corte de Arbitraje de Madrid ha tenido muy buena acogida convirtiéndose en una herramienta más dentro de lo que son los procesos arbitrales en la corte: “Hasta marzo había procedimientos en lo que se plantaba que hubiera una testifical que se hiciera por video conferencia, pero era residual y ahora la totalidad son audiencias virtuales o mixtas”.

El tercer ponente, Carlos Soto, dio unas pinceladas sobre el arbitraje en Perú y señaló que, América Latina es un gran proveedor de arbitraje comercial.

Carlos indicó que en Latinoamérica casi todos los países excepto México cuentan con una ley arbitral moderna basada en la ley modelo de UNCITRAL. Asimismo, en Perú casi toda disputa es susceptible de ser sometida al arbitraje excepto asuntos de derecho penal o derecho de familia. Carlos apuntó que el arbitraje doméstico en Perú, a diferencia de otros países, está muy consolidado, “existen materias que deben someterse obligatoriamente al arbitraje por ley como son las disputas en materia de contratación pública”. Carlos Soto afirmó que Perú puede servir de referente en lo que a arbitraje doméstico se refiere ya que el arbitraje a nivel nacional está muy desarrollado y es conocido tanto a nivel profesional como a nivel popular, “ha habido una labor muy importante por parte de las instituciones de promoción y difusión del arbitraje durante más de 20 años”.

A continuación, la mesa pasó a debatir los retos del futuro centrándose en la tecnología, las nuevas formas de arbitraje y las PYMES.

Respecto a la digitalización y a su impacto en el arbitraje Elena señaló que las tecnologías que estamos usando ya se habían desarrollado antes de la pandemia y que es gracias a ellas que hemos podido seguir funcionando de manera digital. Hemos dado un salto en términos de uso de la tecnología, pero esto es solo el principio, Bitcoin, Blockchain, Big Data, 5G y IA nos van a permitir alcanzar nuevas fronteras y realidades, algunas ya casi están aquí como son hemos las declaraciones certificadas por holograma, comentó Elena. Aunque los temas relacionados con Big Data e inteligencia artificial o el Blockchain no están aun completamente implantados en el día a día, si están, sin embargo, funcionando parcialmente y van a afectar sin duda al arbitraje en el futuro.

“El arbitraje debería tener una ventaja para subirme a este tren debido a su mayor flexibilidad con respecto a la administración de justicia” explicó Elena.

Elena también quiso hacer referencia al CIAM y explicó que CIAM ofrece una nueva plataforma para llevar asuntos arbitrales de manera digital con mucha más facilidad y un alto grado de ciberseguridad.

Urquiola, abordó otro de los retos del arbitraje en el siglo XXI, las nuevas formas de arbitraje desde la perspectiva de la mediación asociada o integrada en la Corte de Madrid que ella preside.

Urquiola indicó que los retos principales son la accesibilidad, la transparencia y la eficacia ya que estos aspectos engloban la mayoría de los desafíos que enfrenta el arbitraje. Respecto a las nuevas formas de arbitraje la clave está en interiorizar en nuestra cultura legal medios y formas que están perfectamente integrados en otras latitudes.

“En Asia nadie se plantea ir a un arbitraje o a un procedimiento legal sin haber pasado primero por una mediación”. Hoy día es muy común encontramos con cláusulas mixtas en las que el acceso a los métodos alternativos de resolución de conflictos se presentan un sistema por etapas o fases escalonadas. Este tipo de cláusulas facilitan por ejemplo acceso primero a la mediación y luego al arbitraje. Urquiola afirmó que el arbitraje y la mediación son sistemas distintos pero que tienen mucho en común en su naturaleza por tanto lo lógico es que si una mediación fracase se vaya al arbitraje y no a la jurisdicción ordinaria. “En los países en los que, si está consolidada la mediación de los asuntos, en los casos que de verdad se intenta la mediación, el 70 % se solucionan y además son cumplidos en una proporción altísima”.

En este sentido y respecto a las bondades de la mediación, Urquiola insistió, “la necesidad de esto es clara, en el CIAM hemos incorporado la mediación porque creemos firmemente que es eficaz y que, aunque no haya costumbre en España, debemos incorporarla”.

Por otro lado, Carlos Soto comentó que podríamos acomodar los estándares del arbitraje, es decir, es necesario adaptar el arbitraje a las PYMES y ofrecer of procedimiento más simple que abarate costes y que se adapte a las necesidades de pequeñas y media empresas nacionales. “Las cortes, instituciones arbitrales, han de ofrecer un arbitraje distinto si queremos llegar a las PYMES para que las PYMES vean al arbitraje como un medio para resolver disputas de manera segura eficacia y a un bajo coste […] hay que simplificar el procedimiento con un coste menor y árbitros más jóvenes quizás” comentó.

Para concluir, Carlos López Blanco quiso cerrar el debate con una pregunta: en este mundo globalizado e interconectado, hay muchas sedes potenciales para cualquier arbitraje, ¿cómo ven la fortaleza y el futuro de Madrid como centro de arbitraje internacional o puente entre Europa y América latina?

Elena declaró que Madrid tiene futuro y es necesario trabajar por ello. También reiteró que desde el punto de vista de la arquitectura legal e institucional todo está a punto, especialmente tras la creación del nuevo CIAM. CIAM es esfuerzo de convergencia de las tres principales cortes españolas de arbitraje para poder ofrecer una corte española especializada en arbitraje internacional con la idea de servir de viaducto entre Europa y Latinoamérica, “compartimos un especial vínculo geográfico, histórico y cultural.

No es sólo una cuestión de lengua sino también de cultura jurídica. Después de este esfuerzo esperamos un futuro prometedor para CIAM”, comento Elena.

Urquiola añadió “Este esfuerzo de puesta en común y convergencia era necesario para poder tener una cara reconocible y poder ser un actor más dentro de lo que es el mercado del arbitraje internacional, lo hemos conseguido con la CIAM. Sin embargo, el objetivo no debe ser solamente ser puente entre España y América Latina sino también ser puente entre el norte de África y Europa además o un hub para los inversores de Asia en Latinoamérica”.

Por último, Carlos Soto y Urquiola de Palacio ambos hicieron hincapié en que es necesario crear confianza si queremos incrementar el número de usuarios.

Urquiola indicó que al hacer balance del siglo XXI es importante no olvidar que, si bien tenemos instituciones arbitrales de más de 30 años de existencia, aún no hemos conseguido implementar el arbitraje en la cultural jurídica.

“Si vemos las estadísticas del número de asuntos que llegan al arbitraje con respecto a los asuntos que se plantean ante los tribunales es francamente de llorar … Las grandes empresas están muy habituadas a acudir al arbitraje, entre otras cosas, porque en el ámbito internacional nadie se plantea no irse al arbitraje, precisamente porque todos buscan un foro neutro y para buscar un foro neutro lo mejor es irse al arbitraje, pero todavía en el ámbito doméstico nos encontramos con que la gente no lo conoce” explicó.

Urquiola recalcó que el arbitraje no se conoce todo lo que se debiera incluso dentro del ámbito de los profesionales del derecho. Existe y ha existido un vacío o ausencia de la materia en los programas educativos de las universidades tanto en las licenciaturas como en los grados. 

Este vacío ha generado un desconocimiento que dificulta el acercamiento y la divulgación. Urquiola insistió que se debe educar al tejido empresarial y a las generaciones de juristas venideras si queremos que el arbitraje se haga hueco y tenga la presencia que buscamos en la práctica.

A continuación, Carlos López Blanco quiso plantear otra pregunta a Elena Otero-Novas y Urquiola de Palacio: ¿Cómo habéis gestionado la situación excepcional que ha supuesto el confinamiento como consecuencia de la pandemia y cómo ha afectado esto a vuestra actividad?

Elena explicó que, en la Corte Española de Arbitraje, primero hubo un cierto parón debido a la gravedad y al shock del momento. Como medida cautelar para garantizar todos los derechos de las partes se pensó en suspender todos los procesos. Tras la suspensión, apuntó Elena, se ha pasado a un modo híbrido en el que se realizan audiencias presenciales y digitales acogiéndose a lo que las partes y los árbitros, así como el procedimiento van demandado.

Por otro lado, Urquiola, expuso que en el seno de la Corte de Arbitraje de Madrid la estrategia fue distinta ya que ella y el secretario de la corte, Dámaso Riaño, tras deliberar creyeron conveniente dejarlo en manos de las partes. Para ello, emitieron una propuesta general invitando a los árbitros a que interpelaran a las partes para que estas decidieran si querían suspender el procedimiento o continuarlo de acuerdo con el calendario previamente acordado. Esto resultó en la suspensión del 50 % de los casos. Sin embargo, el 50 % restante empezó a retomar actuaciones al cabo de dos semanas hasta alcanzar la reactivación total a principios de junio.

Urquiola también afirmó que la audiencia virtual ahora en la Corte de Arbitraje de Madrid ha tenido muy buena acogida convirtiéndose en una herramienta más dentro de lo que son los procesos arbitrales en la corte: “Hasta marzo había procedimientos en lo que se plantaba que hubiera una testifical que se hiciera por video conferencia, pero era residual y ahora la totalidad son audiencias virtuales o mixtas”.

El tercer ponente, Carlos Soto, dio unas pinceladas sobre el arbitraje en Perú y señaló que, América Latina es un gran proveedor de arbitraje comercial.

AUTORÍA
María Bisila Torao García
Associate
Amsterdam & Partners LLP, London office

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